Un precioso día de otoño del 2013
Tomamos la decisión frente al indescriptible Lago San Mauricio, en el Pirineo leridano.
Fue una decisión repentina, pero a la vez, inevitable.
En cierta manera, estábamos frente al escenario perfecto: las luces rosáceas del atardecer, el azul turquesa de las aguas del lago, las imponentes montañas rocosas, el silencio ensordecedor...
El universo nos lo estaba diciendo: “tenéis que encontrar la manera de poder repetir esta experiencia una y otra vez”. No, ¡nos lo estaba gritando! Y aquella noche, las estrellas se alinearon (¡literalmente!) y comprendimos nuestro siguiente paso.